martes, 20 de mayo de 2014

La Antártida está contaminada: Hallaron restos de contaminantes orgánicos y pesticidas

Un estudio europeo demuestra la existencia de sustancias químicas en el interior del continente blanco. Científicos recogieron muestras del aire y la nieve antártica entre 2011 y 2012 para mostrar cómo se está perturbando la biosfera.



La Antártida está contaminada. Así de determinante es la conclusión de un informe presentado esta semana en el Congreso de la Sociedad de Toxicología y Química Ambiental europea que se llevó a cabo en Basilea, Suiza, al que PERFIL tuvo acceso en exclusiva. Datos científicos recogidos por el Trineo de Viento –un vehículo que se mueve exclusivamente por energía eólica– en su expedición a la Antártida, denominada Acciona WindPowered, entre 2011 y 2012, demuestran la existencia de contaminantes orgánicos y pesticidas en el plateau antártico. 
La investigación fue dirigida por Ana Cabrerizo, del Instituto para el Medio Ambiente y la Sostenibilidad de la Comisión Europea, y presentado por Jordi Dachs, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua. “La Antártida se percibe como un desierto helado muy lejano e impoluto, con barreras naturales como la circulación oceánica y atmosférica que en teoría lo protegen”, dijo Dachs. Sin embargo, “esa situación no impide que se hayan detectado contaminantes orgánicos persistentes (COP), como los bifenilos policlorados (PCB) y pesticidas organoclorados (ACO) en el aire, la nieve, el agua, la vegetación o las redes tróficas de los organismos en la Antártida marítima”, sustancias químicas artificiales que son una muestra más de cómo el ser humano está perturbando la biosfera. 

Para Ramón Larramendi, líder de la expedición, “estas partículas contaminantes, de una vida media-larga no quedan ‘atrapadas’ en la nieve como en un principio se creía, retrasando así su llegada a la meseta antártica, sino que se van moviendo de las regiones templadas a las más frías”. Sin embargo, este dato no se pudo confirmar hasta la expedición del Trineo de Viento, “pues la mayoría de los estudios disponibles de la atmósfera antártica sobre estos compuestos se basaban en datos recogidos en las zonas costeras”, agregó Dachs. “Es en esta zona donde se encuentra la mayoría de las bases científicas internacionales; no era fácil realizar un muestreo atmosférico por una amplia extensión del interior del continente”, explicó a PERFIL Rosa Tristán, portavoz de la expedición.
“Como resultado, había falta de información sobre los niveles de PCB y otros contaminantes en la meseta antártica”, señala el informe, para indicar después que el Trineo de Viento ha permitido detectar su presencia “en un recorrido que va desde Estación Novolazarevskaya, a 75 km de la costa, hasta el glaciar Unión”. En total, los investigadores recorrieron 3.500 km en 34 días de viaje, gracias al cual se recogieron valiosas muestras científicas que ayudarán a conocer mejor el interior de la Antártida.

Fuente: http://www.elonce.com/secciones/general/365977-la-antrtida-est-contaminada-hallaron-restos-de-contaminantes-orgnicos-y-pesticidas.htm

SE REALIZO LA 1º JORNADA SOBRE "AGROQUIMICOS UNA MIRADA SOCIO-AMBIENTAL SOBRE LA PROBLEMATICA EN SANTA FE Y ENTRE RIOS"



Se realizó éxitosamente esta 1º Jornada en el Cine Auditorio de ATE el viernes 17 de mayo, teniendo una amplia convocatoria. Entre el público se encontraba gente afectada por agroquímicos, estudiantes, educadores, ingenieros agrónomos, médicos, otros profesionales, miembros de organizaciones civiles, público general de la región, etc.
Hay disponibles imágenes tomadas del encuentro.
 Más imágenes en nuestra galería de imágenes www.cepronat-santafe.com.ar/ver_galeria/val/1/ver_galeria.html

Fuente: http://www.cepronat-santafe.com.ar/ver_noticia/noti/255/SE_REALIZO_LA_1%C2%BA_JORNADA_SOBRE_AGROQUIMICOS_UNA_MIRADA_SOCIO-AMBIENTAL_SOBRE_LA_PROBLEMATICA_EN_SANTA_FE_Y_ENTRE_RIOS.html#.U3fK5QRtGLo.facebook

lunes, 19 de mayo de 2014

Secreto silenciado en la prensa Mundial: Japón fabricaba uranio para armas nucleares en Fukushima


RT

En la planta de Fukushima se producía en secreto uranio para armas nucleares, aunque Japón no tiene derecho a esta actividad debido a las prohibiciones impuestas después de la Segunda Guerra Mundial. Los científicos rusos obtuvieron pruebas de ello.
Expertos del Ministerio de Defensa de Rusia estudiaron muestras de aerosoles obtenidas después del accidente en Fukushima-1 en 2011 y llegaron a la conclusión de que en la central nuclear japonesa tenían lugar actividades nucleares no declaradas, informa la agencia de la información científica FIAN-Inform.
Los expertos que analizaron la nube radiactiva que el 17 de marzo de 2011, seis días después del accidente en la planta, llegó a la ciudad rusa de Petropávlovsk-Kamchatski, afirmaron que las concentraciones de torio detectadas en las muestras confirman la intención de los japoneses de obtener uranio-233 (el componente fisionable de las armas nucleares) en forma pura y en cantidades superiores a las acordadas en el Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares en el ciclo del uranio-torio.
En la superficie de las partículas de aerosol los investigadores encontraron los isótopos 238U y 232Th en concentraciones atómicas relativas que eran decenas (en el caso de uranio) y cientos (en el caso de torio) de veces superiores a las que corresponden al contenido medio del elemento en la corteza terrestre.
A pesar de eso, Japón no declaró ninguna actividad nuclear que requiriera el uso de torio.
Basándose en los resultados de su estudio, los expertos presentaron tres conclusiones principales:
1. El torio no formaba parte del combustible de uranio, ya que estaba en la masa fundida presente no como un óxido, sino como otro compuesto químico mucho más volátil.
2. El torio estaba preparado para irradiar en el reactor por separado del uranio, ya que no formaba parte del combustible del uranio, pero se encontraba en la masa fundida (en calidad de sal), por lo que antes del accidente estaba en un recipiente separado dentro del núcleo. Al mismo tiempo, para garantizar el Tratado sobre no proliferación de las armas nucleares en el ciclo del uranio-torio, debe utilizarse combustible que contenga torio y los tres isótopos del uranio simultáneamente. Si el torio se irradió en el reactor por separado del uranio, significa que el uranio-233 se producía mediante métodos químicos.
3. Las actividades nucleares con uso de torio no fueron declaradas por Japón, ya que su objetivo era la producción de uranio-233 en forma pura.
Actualidad.rt.com - Imagenes: http://www.laverdadoculta.com.ar 

domingo, 18 de mayo de 2014

EN TEMAS AMBIENTALES SOMOS LOS REYES DEL DOBLE DISCURSO

Hace apenas una semana celebrábamos las opiniones del presidente de la Corte Suprema de Justicia de nuestro país, Ricardo Lorenzetti, referidas a su visión sobre nuestra clase política que él calificó como primitiva respecto de los temas ambientales.
La prematura muerte de Andrés Carrasco, uno de los científicos más importantes de Argentina desnudó otra realidad asfixiante en línea con las observaciones de Lorenzetti: somos una sociedad acostumbrada a un festín de corrupción y complicidad con los intereses que nos están saqueando a cambio de treinta denarios, que no duda en destruir a las mejores mentes que se arriesgan a cuestionar este modelo que nos es impuesto y que inexorablemente destruirá nuestros recursos naturales, nuestra esperanza y nuestro futuro.
Una semana después, el mismo Lorenzetti confirmó pertenecer a la misma clase de dirigentes que denostó con sus calificativos, al conceder la Corte que  preside la prescripción de la causa penal que se venía sustanciando contra Oscar Aguad por haberse robado sesenta millones de dólares de la municipalidad de Corrientes, cuando fue interventor durante el gobierno de su correligionario De la Rúa.       
Oscar Aguad es un ladrón, eso lo saben todos, pero la Corte lo libró de la pena que le corresponde no por considerarlo inocente, sino por un tecnicismo legal que habilitó la prescripción de la causa.      Simplemente porque Aguad, con la astucia de los delincuentes de guante blanco, supo ubicarse en el Consejo de la Magistratura que, oh casualidad, en este mismo momento está tratando el presupuesto del organismo que lo acaba de indultar.
Los dichos de Lorenzetti que nos entusiasmaron haciéndonos pensar que podrían ser el inicio de una revisión de visiones y conductas que nos están condenando, ingresaron en apenas una semana en al archivo del doble discurso de una dirigencia que se hunde cada vez más en las marismas de nuestra historia negra.
Y no es un mal que nos afecte solamente a nosotros, por estos días hemos asistido incrédulos al periplo internacional de nuestro vecino, el presidente uruguayo, que ha sido paseado como un personaje de sainete por tribunas de Estado Unidos, mostrando como único y excepcional atributo el ser una persona austera y honesta.
Las condiciones por las que es alabado en todos los estrados de los países del norte han pasado a ser, por la decadencia de nuestra cultura, en la más clara muestra de nuestra declinación.
El ser austero y honesto debería ser una condición sine qua non para acceder a la posición que rige los destinos de una nación, sin embargo en esta agotada civilización actual se han transformado en una rareza digna de ser destacada, aunque en el ejercicio de las responsabilidades otorgadas por la sociedad se traiciones una y otra vez la confianza delegada por sus electores incumpliendo todas las ilusiones que los convencieron de votarlo.
Mujica llegó al poder con tres promesas: educación, seguridad y medio ambiente, tres áreas que durante su gobierno permanecieron en la columna del debe.
En educación su pedido al presidente Barak Obama de que le envía a su país a profesores para “formar” los maestros orientales nos exime de cualquier comentario acerca de la evidencia de su fracaso
En seguridad ni siquiera pudo resolver el criminal atentado que sufriera el Fiscal Enrique Viana Ferreira a quien le dispararon tres tiros en las piernas en la puerta de su casa para amedrentarlo por su postura en defensa de los ideales abandonados del Uruguay Natural.   Y su respuesta al problema de las drogas es una controvertida decisión de legalizarlas, como única estrategia.
En Medio Ambiente, incumplió todas las promesas, empezando por la que nos hizo cuando aseguró a una delegación de la Asamblea que si Botnia contaminaba la cerraba,  para luego habilitar la instalación de una pastera más grande aún, Stora Enso en Colonia.               Y ahora promueve una tercera en las nacientes del Río Negro, tributario del Río Uruguay, mientras hace lobby para la minería a cielo abierto en Aratirí.
Como premio los países que han sido autorizados por Mujica a saquear el suyo lo pasean ahora por sus estrados sobreactuando su papel de gaucho pintoresco que tanto los divierte, en tanto y en cuanto se muestre dócil hasta la exasperación en la aceptación de sus planes.


Para completar el panorama su sucesor probablemente será Tabaré Vázquez, el que anunció que no permitiría que trajeran a su país las industrias basura del norte rico para luego habilitar la primera planta de celulosa.                    Que culminó su obscena sumisión a los intereses del saqueo solicitando una absurda y patética alianza militar a EEUU para enfrentar en una guerra a nuestro país, por Botnia.

sábado, 17 de mayo de 2014

Lo que se ve es apabullante, lo que no se ve, ¿aterrador?

El crecimiento de basurales en los arroyos y el desparramo de químicos en la industria y el agro están deteriorando en forma abrupta las fuentes de agua potable, y asechan a los embriones.



tfiorotto@unoentrerios.com.ar
Terminamos ayer de redactar esta columna, y nos enteramos de la muerte del gran argentino Andrés Carrasco, que mencionábamos aquí como referente principal en el conocimiento sobre los efectos negativos del riego de químicos sobre la vida.
El investigador del Conicet, experto en embriones, despertó la conciencia en muchos. Sus visitas a Paraná y otras ciudades de la región tuvieron gran eco entre los defensores del ambiente y la vida.
Diario UNO publicó sus palabras una y otra vez, en reconocimiento a los méritos de un científico y a la valentía de un criollo redondo, que supo hacer frente a los poderosos.
Uno de los títulos que publicamos, “El glifosato causa monstruos sostuvo Carrasco en Paraná”, daba cuenta de los fundamentos de un científico que desafió el sistema de producción más extendido, y a los gobiernos. ¿Qué había dicho? Que el producto químico más usado en Entre Ríos para batir récord sobre récord de producción granaría es teratógeno, es decir, provoca malformaciones. Genera monstruos.
En homenaje a este patriota, continuamos con nuestra columna sobre la salud ambiental, que empieza por la visita a un arroyito cercano a la capital entrerriana.
Arroyo y basural
Lo que está a la vista es el basural, donde hasta ayer corría un hilo cristalino de agua. Lo que no alcanzamos con nuestros ojos está allí, también, en el agua, en el aire, en las hojas, y más abajo, en las napas que constituyen una reserva inapreciable para la vida.
La convergencia de varios factores ligados al alto consumo, la enorme cantidad de desechos, los efluentes industriales y el uso de químicos para la producción agraria a escala (dominada por pooles financieros); y esa sinergia además entre los principios activos de los químicos y otras sustancias llamadas “inertes” que van juntas en la aplicación, ya constituyen un problema que alarma a los expertos.
Todo eso en Entre Ríos, y con un plus: el éxodo. La mayor producción y el mayor deterioro ambiental están ligados en nuestra provincia a la expulsión de habitantes.
El destierro de los entrerrianos, un flagelo que lleva 100 años, persiste incluso en pleno siglo XXI, y en etapas de buen precio internacional de la producción de este suelo.
Si a eso le sumamos la promesa de establecer en este territorio la explotación gasífera por métodos no convencionales, es decir, la fractura hidráulica, el fracking, entonces el futuro aparece nublado y tormentoso.
Nublado, porque desmejora, y tormentoso porque Entre Ríos tiene una red de organizaciones sociales y ambientales dispuestas a estudiar y resistir, por ahora con resultados dispares.
Lo que no deja de sorprender, ante la magnitud del problema ambiental generado por el llamado “progreso”, es la mirada pasiva y hasta cómplice de corporaciones, partidos, funcionarios, profesionales, economistas, universidades, medios masivos, con muy pocas y honrosas excepciones.
Limpia y sucia
Villa Libertador San Martín, con sus centros de salud y educación, es una ciudad distinta en Entre Ríos. Resulta llamativa, por ejemplo, la altísima presencia de extranjeros. Muchos brasileños, paraguayos, peruanos, centroamericanos.
Cualquiera que recorra esta bella ciudad del departamento Diamante podrá observar con agrado su notable organización, su limpieza.
Sin embargo, apenas recorra unas cuadras hasta el arroyito cercano, afluente del Arroyo de la Ensenada (ese del conglomerado osífero, con riquezas paleontológicas admirables), experimentará un gran desencanto.
La mugre de ese arroyo es proverbial. Bolsas de nylon, cubiertas de automóviles, cocinas viejas, tarros, todo tipo de basura hasta en las copas de los árboles, depositada en los días de crecientes. De seguir a este ritmo, nosotros sumaremos nuestros huesos al conglomerado.
Los entrerrianos que habitan Paraná dan fe de cosas peores aún en los arroyos de la capital. Las Tunas, Colorado, La Santiagueña, en fin, corrientes milenarias de agua limpia y biodiversidad, convertidas en basurales a cielo abierto que, en algunos casos, además de destruir el paisaje, el hogar de muchos, contaminan hasta más de 50 metros bajo el suelo, es decir: inutilizan las napas de agua potable.
Lo mismo podría apuntarse de segmentos del río Gualeguay, por caso, y numerosos arroyos de la provincia, donde los vecinos que lograron en el mejor de los casos algún plan de monitoreo no pueden acceder a la información del estado, y observan que la contaminación avanza en progresión geométrica.
(Con el ingrediente irrisorio de que algunas de las plantas que más contaminan se llaman “soluciones ambientales”).
Lo que está a la vista, como en el arroyito que decíamos cerca de Puigari y Villa Libertador, es apabullante. ¿Y lo que no está a la vista?
Monsanto en la picota
La empresa Monsanto está en el banquillo. Los gobiernos y las corporaciones la sostienen, parecen sus socios. Pero las organizaciones ambientales de Entre Ríos, la Argentina y el mundo entero han confluido en una lucha común contra esta multinacional, que controla el sistema agrario con sus semillas transgénicas patentadas y sus herbicidas.
Los vecinos de Malvinas Argentinas, cerca de la capital de Córdoba, lograron frenar una planta enorme de transgénicos, que apoyaban dirigentes peronistas y radicales por igual.
Este sábado 24 de mayo se realizará una jornada mundial de lucha contra Monsanto. En Entre Ríos se adelantará un día. El viernes 23 habrá distintas actividades de estudio, esclarecimiento y difusión sobre los agronegocios que sirven al sistema Monsanto.
Todos los partidos políticos mayoritarios, sin excepción, convalidan de una u otra manera el sistema. La noticia es, en cambio, la fuerza vital de las organizaciones sociales y ambientales interconectadas.
Claro que las luchas contra el Paraná Medio en Paraná, primero, y luego contra las pasteras en Gualeguaychú y otras ciudades, por ejemplo, generaron o alimentaron una conciencia ambiental histórica en todo el territorio provincial y más allá. Eso explica, también, que casi una veintena de localidades haya manifestado ya, mediante normas votadas en los concejos deliberantes, su oposición a la fractura hidráulica. Un mérito del Movimiento Entre Ríos Libre de Fracking y otras organizaciones similares.
Pero esta conciencia sobre temas vinculados a la producción y sus métodos, la economía sustentable, los orgánicos, los transgénicos, la energía renovable, la alimentación sana y en cercanía, el cuidado de la naturaleza y principalmente el agua, todo ello, no ha logrado revertir aún el proceso de deterioro agudo del ambiente.
Las napas subterráneas
El bioquímico Sergio Daniel Verzeñassi manifestó en dos reuniones ambientales realizadas en la sede de AGMER Paraná su inquietud por la incidencia de los químicos usados a escala por el agro sobre los acuíferos.
Sus palabras, en tono alarmante, llevaron a las organizaciones ecologistas a reclamar a los organismos del estado un mapa de las zonas de recarga de los acuíferos. Y el mapa no está.
Para este profesional del Foro Ecologista de Paraná, la composición de los herbicidas e insecticidas permite el paso de las arenas e incluso de las zonas arcillosas, de manera que, más temprano que tarde, los químicos se registrarán en el agua que bebemos los entrerrianos: las plantas y los animales, y entre ellos los humanos.
Las prevenciones de Verzeñassi y otros expertos entrerrianos tienen su correlato en la otra banda del río Uruguay.
Según publicaciones de la organización RAPAL, de la República Oriental del Uruguay, la estudiosa María Isabel Cárcamo llamó la atención sobre “un grave problema de reciente aparición que afecta severamente a todas las poblaciones que beben agua extraída, aunque este potabilizada, de napas localizadas en zonas de explotación agrícola”.
La investigación, divulgada por Cárcamo, señala que el envenenamiento se da por diversas vías, y enumera: 1-Los agrotóxicos pueden entrar en aguas superficiales y subterráneas principalmente como escurrimiento de los cultivos tanto agrícolas como forestales. 2-La lluvia puede llevar agrotóxicos disueltos a través del suelo y ser arrastrados hacia aguas subterráneas. 3-Agrotóxicos almacenados inadecuadamente pueden contaminar el suelo y estos llegar hasta almacenamientos de agua potable, este puede ser un caso típico de contaminación de pozos. 4-Derrame de un agrotóxico cerca de un pozo; los niveles de contaminación en el agua pueden llegar a niveles lo suficientemente altos para causar inmediatamente problemas en la salud. 5-Algunos agrotóxicos no se descomponen fácilmente en agua y puede permanecer en el agua subterránea durante un largo período”.
La nota de RAPAL apunta que estas advertencias sirven para departamentos del Uruguay, y lo mismo podría decirse de los departamentos entrerrianos.
Agrega Cárcamo: “Si bien antes se pensaba que el suelo actuaba como un filtro de protección e impedía que los agrotóxicos llegasen a las aguas subterráneas, innumerables estudios han demostrado que el agua puede contaminarse”.
Panorama provincial
Esta voz de alerta es grave. Entre Ríos tiene todos sus departamentos expuestos a los químicos, de manera que no hay ya zona de realimentación de los acuíferos libre de agrotóxicos.
Entonces, la pregunta se suelta sola, ¿quién puede asegurar que en cinco, 10 o 20 años de exposición, los acuíferos no estarán envenenados?
La sinergia
La advertencia sobre la contaminación de agua superficial y profunda se suma a las denuncias de científicos argentinos y de otros países sobre el efecto nocivo de los químicos del agro en los embriones.
Los casos mostrados por Andrés Carrasco (fallecido ayer) y el entrerriano Rafael Lajmanovich son, de por sí, inquietantes, porque demuestran la incidencia nociva de los agroquímicos sobre embriones, al punto de convertir a los animalitos en monstruos.
Como si fuera poco, científicos extranjeros han señalado los efectos negativos de los transgénicos sobre la salud. De modo que el sistema de químicos y transgénicos resulta ya un cóctel que debe investigarse, y sobre el cual debieran actuar las leyes que exigen la prevención, que garantizan los principios precautorios, en una provincia como Entre Ríos donde los transgénicos y agroquímicos inundaron el territorio y se hicieron dueños en sólo dos décadas.
En suma: la amenaza de fracking que, de hacerse efectiva, podría poner en riesgo los acuíferos con sus explosiones subterráneas; los anuncios de nuevos represamientos (en el Paraná y el Uruguay); la persistencia de los agronegocios, la petróleo dependencia, los efluentes industriales no tratados, los basurales en los arroyos, la posibilidad de nuevas leyes que garanticen el uso de transgénicos patentados y el pago de regalías a las multinacionales, y por consiguiente el riego con herbicidas e insecticidas que las mismas multinacionales proveen; más la presencia de industrias sucias a la vera de ríos y arroyos (UPM-Botnia es un ejemplo); todo eso junto a las noticias que nos dan los censos de población que demuestran la continuidad del sistema expulsor de familias entrerrianas, constituye un nudo que la dirigencia regional no ha podido desatar aún. Y que en muchos casos ayuda a enredar.
El panorama es incierto, pero los conocimientos que nos deja Carrasco y su actitud nos llenan de fuerza.

Andres Carrasco: Case Study of Glyphosate Roundup



Andres Carrasco, MD, is head of the Molecular Embryology Laboratory at University of Buenos Aires (UBA) and chief scientist at the National Council for Science and Technology (CONICET), Argentina.
The Carrasco laboratory investigates glyphosate/Roundup herbicide and birth defects
Carrasco's findings gave scientific credibility to reports of people in Argentina who claimed escalating rates of birth defects and cancers after the introduction of genetically modified soy, which is engineered to tolerate being sprayed with huge amounts of glyphosate.
In June 2011, Earth Open Source published a report by a group of international scientists, "Roundup and birth defects: Is the public being kept in the dark?" which examined the original approval documents for glyphosate and found that industry's own studies from as long ago as the 1980s-1990s (including some commissioned by Monsanto) showed that glyphosate causes birth defects in laboratory animals, specifically rabbits and rats.

Los hallazgos de Carrasco dieron credibilidad científica a los informes de personas en Argentina que afirmaba crecientes tasas de defectos de nacimiento y cáncer después de la introducción de la soja genéticamente modificada, diseñada para tolerar ser rociado con enormes cantidades de glifosato. 

Ecos de Romang
Bs As -Argentina

Fallece el científico argentino que desafió a Monsanto

Andrés Carrasco

Hace pocos días falleció, a los 67 años de edad, Andrés Carrasco. Era uno de los pilares de una encarnizada lucha contra los planes de una de las grandes multinacionales de la agroquímica. Una clásica lucha de David contra Goliat que tenía por escenario los campos de Sudamérica a cuento de los cultivos de soja transgénica de Monsanto atiborrados de los pesticidas de la misma multinacional.
Nuestro "David", el doctor Carrasco, era paladín de una Ciencia cuyas evidencias tantas veces no quieren ser escuchadas por los gobiernos cuando los datos objetivos ponen en cuestión los beneficios económicos de algunas grandes compañías.
En el caso de Argentina, donde la complicidad gubernamental con los intereses de Monsanto alcanza niveles verdaderamente ruborizantes (como puede verse si uno echa mano de Youtube para ver a la propia Cristina Fernández de Kirchner acarameladísima con la multinacional americana en diversos actos públicos), ser un científico así, un científico que apuesta porque la Ciencia sirva para proteger la salud de las personas puede tener un precio.
Para el doctor Andrés Carrasco  lo tuvo. Pero, evidentemente, él lo pagó a gusto, aunque no sin poco cabreo. Ya que era un hombre de carácter, como pude percibir la vez que tuve el honor de conocerle, si bien de forma atropellada, como tantas veces hacemos los periodistas, hace como un par de años, cuando pasó por Madrid con motivo de un congreso de salud ambiental organizado por la Fundación Vivo Sano.
Nos habló acerca de los millones de litros de pesticidas que se estaban usando en la soja de Argentina, los casos de cáncer, las malformaciones,... Había cruzado el Atlántico para divulgar aquí también los problemas que se padecían en su país, como tantas otras veces, antes y después de aquello, hasta el momento de su muerte, había hecho. No paraba.
Era biólogo molecular de la Universidad de Buenos Aires donde presidió el laboratorio de embriologia, y llegó a presidir también nada menos que el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET ) . Contaba en su haber muchas investigaciones, especialmente sobre desarrollo embrionario de los vertebrados. Pero el estudio que le hizo más célebre, y a la vez el más molesto para ciertos intereses económico-políticos en su país y fuera de él  fué la investigación que publicó en el año 2010 sobre el glifosato, el herbicida estrella de la multinacional Monsanto, el veneno mata hierbas más vendido del planeta.
Descubrió que el herbicida que había llegado a presentarse incluso como "beneficioso para el medio ambiente" era devastador para los embriones de los anfibios. Y el problema era que lo que se veía en las ranas podía tener también implicaciones en humanos.
De hecho,  lo que hizo que Carrasco se interesase por la sustancia fue el haber sabido de los incrementos de defectos de nacimiento en una serie de comunidades agrícolas después de que se produjese la gran expansión de los cultivos de soja transgénica resistente al glifosato y, por lo tanto, generosamente regados con la sustancia.
Curiosamente, los tipos de defectos que se daban en los anfibios expuestos a niveles bajísimos del glifosato eran muy similares a los que se veían en las personas. Según parece, el glifosato podría afectar a los niveles de ácido retinoico, una sustancia que actúa como mensajero celular haciendo que , entre otras cosas, se expresen los genes relacionados con la formación de los órganos y extremidades. Unos mecanismos básicos compartidos por vertebrados como ranas y humanos. Además, el ácido retinoico puede tener un papel importante, también, en la defensa del organismo frente al cáncer y otros problemas.
Los movimientos sociales que habían ido creándose ante los estragos sanitarios -cánceres, malformaciones,...- que se veían en las enormes extensiones de soja transgénica, vieron un apoyo a lo que mostraban los estudios del investigador. Y este, además, decidió convertirse en un firme aliado de ésos movimientos y dedicó una enorme cantidad de tiempo a apoyar a todas las personas que se resistían a las fumigaciones. Estaba profundamente impactado por el sufrimiento humano que se estaba dando, como el de las madres del barrio Ituzaingó de la ciudad de Córdoba.
El doctor insistía una y otra vez en que cuando un científico descubre algo que puede causar impacto en la salud pública tiene la obligación de denunciarlo, y no sólo de publicarlo en una revista técnica dirigida a públicos restringidos y donde bien puede ser que no sirva de mucho.
Pronto comenzó a recibir amenazas, intentos de desacreditarle y toda la retahíla acostumbrada, incluídas campañas contra él desarrolladas por importantes diarios de aquella nación. No en balde, el agro-negocio químico -singularmente el de Monsanto- no es cualquier cosa en Argentina, sino algo de unas proporciones enormes y con muchos tentáculos. Incluso en la propia entidad que en tiempos presidió, el CONICET.
 El propio Ministro de Ciencia de Argentina llegó a denunciarle ante un comité de ética científica. Como si fuese una falta de "ética" que un científico hiciese algo, basado en sus investigaciones, por defender la salud de las personas en lugar de callarse para no molestar a ciertos negocios. El escándalo que se produjo cuando se supo la maniobra hizo que la cosa no quedara en nada. Pero es que Andrés Carrasco llegó a aparecer incluso en los documentos de Wikileaks, gracias a los cuales se supo que fué investigado desde la embajada americana que hacia lobby a favor de Monsanto.
Una de las consecuencias que pudo pagar por su labor fue el bloqueo de una promoción que había solicitado como investigador. Se denunció que en el tribunal que se lo denegó había personajes pintorescos incluido alguno ligado a los agronegocios.
Se le bloqueó algo harto merecido. Pero uno siempre puede preguntarse y más ahora que ha muerto, de qué le habría servido si hubiése tenido que pagarlo con un silencio ominoso acerca de algo que podía estar causado estragos en la salud de muchas personas humildes. Al fin y al cabo, son cosas que no sirven de nada cuando uno deja este mundo, pero si uno deja este mundo habiendo intentado hacer algo en favor de la Vida, como quería él en su particular cruzada contra un biocida es, de algún modo, como si hubiese muerto menos.
Ha querido la providencia que, más o menos, venga a coincidir la muerte de este científico argentino, con el 50 aniversario de la muerte de una persona que marcó un hito en el inicio de la misma lucha: la científica norteamericana Rachel Carson que con su libro Primavera silenciosa alertó, allá por los años 60, del peligro de los pesticidas para la naturaleza y la salud humana.
En uno de sus escritos la científica dijo que "sentía la solemne obligación de hacer lo que pudiera". Sin duda lo mismo que debía sentir Andrés Carrasco al bajar para ayudar a las personas de ésa torre de marfil, tan cómoda, en la que se refugian tantos científicos (o más bien, a veces,  "científicos", cuando se trata de la pseudociencia mercenaria que no tiene empacho en difundir estudios falsos para amparar los intereses de quienes les pagan).
En el transcurso de sus investigaciones , Andrés Carrasco había descubierto los peligros inherentes al pesticida y, llegado un momento, vió que no le cabía otra que actuar.
Al parecer, según se cuenta,  estaba pescando solo, en plena naturaleza, y en medio de ésa soledad, cuando escuchó como un grito en su interior, la voz de su conciencia, que le hizo decir, "tengo que hacer algo". Y así fue cuando no solo  publicaría los resultados en una revista científica, sino también se puso en contacto con periodistas para asegurarse de que ésos conocimientos llegasen a la población y se hiciese algo, de verdad, en favor de la salud.
El científico insistía en la necesidad de que se reevaluase la toxicidad del glifosato, veneno amparado hoy por unas instancias oficiales que suelen tener más en cuenta los estudios realizados por la propia industria, y frecuentemente secretos, que los que publican muchos investigadores en revistas científicas de referencia.
Que en paz descanse el doctor Carrasco porque en paz merece estar quien supo dedicar sus últimos años a estar con los que sufren.